REIKI

QUÉ ES REIKI
 

Reiki es un sistema de curación por imposición de manos, sencilla y potente. Reiki es una palabra japonesa que significa energía vital universal y se utiliza para identificar el Sistema Usui de Curación Natural en homenaje a su descubridor MIKAO USUI (Usui Shiki Ryoho).

En el sistema Usui de Reiki fluye energía curativa a través de las manos del practicante al cuerpo del paciente, o, al suyo propio, en caso de estar curándose él mismo. Es una práctica natural y cotidiana para el practicante de Reiki, el hacer llegar esta energía curativa a quien esté enfermo o tenga dolores de cualquier índole. También se puede tratar con Reiki animales y plantas, comida y agua.

Reiki puede aprenderlo y usarlo cualquier persona (desde niños hasta ancianos), y a través de las cuatro “sintonizaciones o iniciaciones” surge un despertar y reapertura del “canal” de curaciones que existe en cada uno de nosotros. No existe límite de edad, ni exige ninguna condición previa.

Es una energía semejante a ondas de radio, y puede ser aplicada con eficacia tanto en el mismo lugar como a distancia. Es inofensiva, sin efectos secundarios, ni contraindicaciones, compatible con cualquier tipo de terapia a o tratamiento.

Después de la sintonización previa realizada por un maestro cualificado, la energía Reiki está inmediatamente a disposición del practicante para ser canalizada durante toda la vida, aunque deje de ser utilizada durante largo tiempo.

Reiki es un método de autocuración muy poderoso que ayuda a la toma de la responsabilidad por la propia salud.

CÓMO FUNCIONA LA ENERGIA REIKI

En una persona sana la energía fluye por los chakras, meridianos y nadis en el cuerpo y también por el campo energético que le rodea nutriéndose los órganos y células y regulando las funciones vitales; cuando se bloquea la energía y se interrumpe ese fluir, los órganos y tejidos de nuestro cuerpo no funcionan correctamente, llegando a enfermar.   Una vez sintonizado, el practicante pasa a ser un canal de energía curativa, pudiendo dirigirla a la zona afectada, poniendo sus manos, que emiten vibraciones que disuelven los nudos energéticos perjudiciales, interviniendo no sólo en la materia, sino también en otros campos de energía y en la conciencia, ya que eleva el nivel vibratorio dentro y fuera del cuerpo físico, donde se alojan sentimientos y creencias en forma de bloqueos, que están impidiendo el fluir normal de la energía vital.

La energía Reiki fluye ilimitadamente disolviendo los bloqueos, equilibra el fluido energético, propicia la relajación con lo que alivia de forma contundente las tensiones y el estrés, desintoxica facilitando la eliminación de toxinas y miasmas y fortalece el cuerpo y la mente, restableciendo la armonía y el bienestar físico y mental.

Reiki suaviza rápidamente problemas y dolores físicos. Las enfermedades crónicas necesitan cierto número de “sesiones”, dependiendo de la naturaleza específica de cada enfermedad.

El practicante no necesita conocer el diagnóstico, para efectuar el tratamiento, ya que Reiki no es una energía manipulativa, sólo con poner las manos la Energía Reiki fluirá en la intensidad y calidad de quien la recibe.

Reiki traspasa todas las materias (hebillas, cinturones, vendas, escayolas, ropa, etc.) por lo que no es necesario que el receptor se desnude.

Reiki protege al practicante contra el dolor, enfermedad y/o negatividad del receptor y no le desgasta,  pues le revitaliza cada vez que aplica Reiki (Reiki es energía universal, no personal).

Para canalizar Reiki no se necesita  ningún objeto,  ni visualización, ni mentalización, ni rezo, ni fe para su aplicación. No es ningún sistema religioso, ni filosófico que proponga ningún tipo de restricción, etc. El único requisito es ser previamente sintonizado y después poner las manos.

Reiki no reemplaza ningún tratamiento médico ni medicamentos, pero apoya cualquier terapia de una manera natural.

La práctica de Reiki está incorporada al contexto de las prácticas terapéuticas alternativas reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.)

LA SINTONIZACIÓN Y LOS NIVELES DE REIKI

La sintonización, que también se llama iniciación y alineamiento, es una ceremonia sagrada en donde un maestro, debidamente capacitado para ello,  activa los centros energéticos superiores de la persona, haciendo que la vibración y la frecuencia se eleven, proporcionando el poder de curar y armonizar, no solo a si misma, si no también a todos los que toque.

Las manos irradiarán vibraciones que fluyen a través de la cabeza cuando entran en zonas en desarmonía.

Con la sintonización no sólo se eleva la vibración y frecuencia, si no que también se amplía la conciencia, provocando una gran transformación.

Una vez realizada la sintonización quedará abierto el canal de Reiki para toda la vida.

El Dr. Mikao Usui enseñó tres niveles o grados que deben ser mantenidos en su esencia. Todos los niveles deben ser activados por un maestro para sintonizar con la energía Reiki.

I nivel o físico. El despertar. El I nivel, se le conoce como físico, debido a que la transmisión de Reiki se produce por el contacto de las manos del terapeuta sobre el paciente. Se centra, principalmente, en la apertura del cuerpo físico, para que sea receptivo a la gran cantidad de energía que va a recibir.
Es conveniente empezar con uno mismo diariamente, y, después, dar tratamiento a familiares y amigos. Esa práctica no tendrá como efecto mejorar la calidad de la energía que fluye de las manos, pero si enriquecerá el bagaje de conocimientos sobre sensaciones, tiempos, posiciones, etc. que tienen por objeto alcanzar una armonización completa.

II nivel o mental. La transformación. Este nivel es conocido como mental pues el practicante va a trabajar con problemas mentales y emocionales. En esta ocasión se hace una iniciación a tres símbolos sagrados, que se enseñan y se sintonizan en las manos del participante. Los diferentes tipos de tratamiento dependen de la combinación de estos tres símbolos. Estos símbolos pueden ser utilizados también para enviar energía a través del espacio y del tiempo.

III nivel o conciencia. La realización.
Conocido como grado del maestro interior o conciencia. En este nivel recibimos un símbolo sagrado que sirve para amplificar a intensificar los efectos de los símbolos recibidos en el segundo nivel, capacitando al alumno para armonizar y curar a un gran número de personas, una multitud, estados y hasta países. Podemos ser agentes de la regeneración planetaria.

El proceso de sintonización aporta un salto en el nivel de vibración por lo menos dos veces mayor que el experimentado en el nivel I.

Nivel III-B o Maestría.
Este es el nivel del maestro de Reiki, también llamado espiritual. La persona sintonizada como maestro recibe los conocimientos de cómo iniciar nuevos Reikianos. Esta iniciación no obliga a enseñar y muchas personas deciden tomar este nivel desde una perspectiva de crecimiento interior.

 

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